Tu equipo no se equivoca

Cuando los miembros de un equipo parecen no entender sus roles o cometen errores continuamente, no siempre se debe a que no comprendan su trabajo, sino a una falta de claridad en la comunicación por parte del líder. La incapacidad del líder para transmitir sus ideas de manera efectiva puede llevar a malentendidos y a interpretaciones erróneas por parte de los colaboradores. En este sentido, la comunicación clara y abierta por parte del líder resulta crucial para el correcto desempeño y el compromiso del equipo.

En mi experiencia con caballos, he encontrado que el mensaje "tu caballo nunca se equivoca” o “los caballos nunca mienten" puede ser extrapolado al liderazgo. Si un caballo actúa de manera diferente a lo esperado, suele ser indicativo de que el mensaje transmitido es confuso, las indicaciones son incorrectas o no hay congruencia entre lo solicitado y lo esperado. Por eso  la importancia de la claridad en la comunicación y la coherencia en el comportamiento al liderar, tanto en el contexto ecuestre como en el ámbito laboral o personal.

Al no cumplir con sus metas o expectativas del líder, es normal que el equipo se sienta constantemente frustrado y que la motivación y el compromiso disminuyan significativamente. Esta falta de satisfacción puede escalar a emociones como la decepción, el enojo e incluso la ira. A diferencia de un caballo que está limitado en su libertad y opciones, los colaboradores tienen la capacidad de buscar oportunidades en otros lugares donde se sientan más valorados y realizados.

Es muy importante que los líderes reconozcan el comportamiento de los empleados como formas de comunicación.  Es decir, en lugar de decir no me entienden, reconozcan los esfuerzos de su equipo, traten de ser más específicos y claros en su comunicación, escuchen lo que el equipo tiene que decir, establezcan metas realistas y fomenten un ambiente de trabajo positivo que promueva la colaboración, la comunicación  y el crecimiento de todos. De lo contrario, la retención de talento se verá comprometida y la productividad del equipo se verá afectada de forma negativa.


Sin embargo, tampoco creo que debamos dejar que la tarea o el objetivo se conviertan en el final de una sesión de entrenamiento. Si las cosas no van bien, quizás sea el momento de escuchar lo que nuestro caballo intenta decirnos. Es muy posible que él tenga la respuesta de por qué las cosas no van bien, y si le damos media oportunidad, tal vez nos diga cuál es.
- Mark Rashid, Los caballos nunca mienten.
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