¿Qué dura más: el convencimiento o la persuasión?

En la vida cotidiana, a menudo nos vemos influenciados por las opiniones y persuasiones de los demás. En varias ocasiones, nos dejamos convencer por argumentos sólidos o por la insistencia de aquellos que nos rodean. Sin embargo, no es raro encontrarnos posteriormente lamentando haber cedido a esas influencias. En retrospectiva, puede que lleguemos a la conclusión de que la decisión tomada no fue la más acertada para nosotros. Este proceso nos recuerda la importancia de evaluar críticamente las ideas a las que nos exponemos y de tomar decisiones basadas en nuestro propio juicio y convicción, en lugar de sucumbir a la presión externa.

Por ejemplo, la mayoría de personas son parte de las redes sociales: Facebook, Instagram, X, TikTok, etcétera. En estas existe un bombardeo constante de información, no solo sobre noticias sino sobre artículos de consumo, formas de vida, etc. Lo que miramos en estas, puede convencernos para adquirir algún objeto o cambiar algún hábito. Muchas veces funciona, pero ¿por cuánto tiempo?

El individuo que no participa en redes sociales puede resultar menos expuesto a ciertas influencias digitales, sin embargo, sigue estando expuesto a estrategias de marketing offline que las empresas o personas pueden utilizar para persuadirlo .

No cabe duda de que convencer y persuadir son verbos que implican una interacción entre emisor y receptor. Si bien un video puede influir en nuestras creencias y pensamientos, es la experiencia real y vivencial la que puede impactar de manera más profunda en nuestras convicciones. Así, la transición de ser convencido por un video a una convicción arraigada requiere de una vivencia que consolide y refuerce esa nueva creencia. La pantalla puede ofrecer información y sensaciones visuales y auditivas, pero es en la vida real donde se completa el proceso de convencimiento.

En consecuencia, la gran diferencia radica en el tiempo que permaneceré convencido. Visualizo el video, lo implemento, sin embargo, reconozco que no es lo más adecuado para mí. Lo abandono, sabiendo que otro vendrá detrás de él.

La persuasión de un individuo ocurre cuando percibe que la acción solicitada o la creencia propuesta tienen impacto en su existencia. Es crucial que se identifique con el propósito en cuestión a fin de que se sienta motivado a actuar en consecuencia.

En ocasiones, la saturación de información en las redes puede dificultar la conexión con los objetivos deseados. Aquellas personas que no están expuestas a este constante bombardeo suelen basar sus decisiones en experiencias más personales. Este enfoque puede llevar a que abandonen metas que no logran vincular con sus valores de manera rápida y sin titubeos.

Sería relevante realizar investigaciones al respecto para determinar si las redes sociales solo logran convencer temporalmente a las personas o si realmente generan un impacto duradero. La persuasión efectiva va más allá de la simple aceptación momentánea y busca crear cambios permanentes basados en la experiencia personal y en la convicción interna de cada individuo. Qué mejor forma de aprenderlo que con nuestro programa de Aprendizaje experiencial con la ayuda de caballos.

 
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¿Solo convencer? No, persuadir